Más allá de un ajuste operativo, las nuevas disposiciones podrían redefinir la forma en que las empresas de autotransporte gestionan cumplimiento, seguridad, logística y competitividad en los corredores carreteros del país.
El decreto fortalece las facultades de inspección y sanción de la Guardia Nacional, endurece las revisiones documentales y técnicas, incrementa sanciones vinculadas a peso y dimensiones, y refuerza obligaciones alineadas con estándares del T-MEC.
En un contexto de nearshoring y presión sobre la infraestructura logística nacional, el sector enfrenta un nuevo escenario: mayor fiscalización, más controles operativos y nuevas exigencias para las flotas de carga.
¿Está preparada su empresa para responder a este nuevo entorno regulatorio y operativo?
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